Blogia
Tio Petros

Reverencia

Sucedió en Castelldefels hace unos tres años. Asistíamos a una serie de charlas alrededor de una pregunta central: ¿Queda mucho por saber? Estábamos cambiando de milenio, y era un buen momento para hacerse esa pregunta. El último día, hubo un coloquio en el que alguien preguntó al doctor Joan Oró si podía resumir de alguna manera breve qué es lo más importante que había aprendido en toda una vida dedicada al estudio de los enigmas del universo.
El doctor Oró habló de su experiencia personal en el asunto, y explicó (más o menos, no recuerdo los términos que empleó) que una frase muy conocida condensaba bastante bien lo más importante. La frase era:

No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.

¿Han sentido alguna vez una sensación de reverencia por alguien?

Yo muy pocas. Una de ellas sucedió en Castelldefels hace unos tres años.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

8 comentarios

Holbach -

La frase es muy valiosa y conviene recordarla porque los humanos olvidamos con frecuencia lo fundamental. Gracias a Mahavira, Confuncio, el rabino Hillel, Juan Oró, etc. por recordárnos algo fundamental.

Chewie -

Por esa regla de tres, ¿no debemos meter en la cárcel a los criminales porque nosotros no queremos estar en la cárcel?

¿Y si alguien me pide que le haga algo que le gusta, pero que a mí no me gusta que me lo hagan, como por ejemplo hacer cosquillitas en los pies?

X-D

Tio Petros -

Sí, Holbach. La frase no es ninguna novedad. Para mí, el valor no está en la frase, sino en el momento en el que fué dicha: haciendo recapitulación de toda una vida dedicada a la ciencia.

Holbach -

Se trata de una regla ética universal: aparece en todas las culturas. Seguro que hace dos millones y medio de años los homínidos ya la conocían.

Moebius -

faltaría añadir: "... salvo que te lo pidan."

Tio Petros -

Si es que el mundo es un pañuelo...

Víctor R. Ruiz -

Vaya, pues creo que coincidimos en Castelldefels.

antartida -

es bello encontrarse con el imperativo moral de Kant en sus muy variadas versiones... ¿verdad?
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres