Decíamos en el post anterior que un grupo cíclico era el que se generaba a partir de uno sólo de sus elementos, y escribíamos G=[a] para indicar que dicho elemento a de G era generador de todo el grupo.
Con el grupo de giros del selector de siete posiciones del post anterior quedaba claro: el giro de un paso g1 generaba todo G:
g12=g2
g13=g3
...
g17=g0.
Si seguimos operando, volvemos a encontrar g1,g2,..., y ahora se ve claramente el significado profundo del apelativo cíclico para este tipo grupos.
En suma: los productos de operar g1 consigo mismo son {g1,g2,g3,g4,g5,g6,g0}, que es el grupo entero.
SI lo intentamos con otro elemento, g2, por ejemplo, obtenemos:
{g2,g4,g6,g1,g3,g5,g0}, que vuelve a ser el grupo completo.
Podríamos hacer lo mismo con todos los elementos: cualquier elemento de G genera todo G, por lo tanto podemos escribir:
G=[g1]=[g2]=[g3]=[g4]=[g5]=[g6]=[g7].
Sin embargo esta situación no es la general: si el grupo original tuviera 8 elementos, el elemento g2 generaría al subgrupo H={g2,g4,g6,g0}, que es la mitad de todo el grupo original.
En el fondo la explicación es muy sencilla, y se ha apuntado en los comentarios del post anterior: a base de giros de orden par sólo podemos generar otros giros de orden par si es asimismo par el número de elementos del grupo original, y nunca generaremos uno impar. Lo mismo vale para los múltiplos de cualquier otro número diferente del dos.
El conjunto de todos los elementos generados por uno, sea o no sea el grupo total es siempre a su vez un grupo (subgrupo propio o impropio del original. Llamamos propio si es estrictamente menor que el de partido, e impropio si es él mismo. Pues bien: el Teorema de Lagrange recoge este aspecto en toda su generalidad.
Un enunciado light del mismo es:
Dado un grupo G de orden n, si H es un subgrupo de G entonces el orden de H, o(H) es divisor de n
Dado que el conjunto de elementos generado por un elemento es siempre un subgrupo, resulta que su número de elementos será siempre divisor del orden del grupo total o(G)=n.
Y sólo en el caso en que n sea primo (como en el ejemplo anterior, con n = 7), tendremos asegurado que cualquiera de los n elementos generará el grupo completo, porque al no tener ndivisores, el orden de los subgrupos será igual a n, salvo en el caso del elemento neutro g0, que tendrá orden 1, e incluirá al citado g0 él sólo.
Los grupos cíclicos tienen más propiedades que los hacen importantes: la primera es que son necesariamente abelianos (conmutativos), y la segunda es que el Teorema de Lagrange es inversible para ellos.
Lo primero quiere decir que gj*gk=gk*gj, para toda pareja de elementos de G, y lo segundo merece una explicación más tranquila:
El Teorema de Lagrange afirmaba que los subgrupos de un grupo G de orden n, de existir, tenían un orden m que era divisor de n.
Su inversión indica que dado m, para cada divisor n, existe un subgrupo con dicho número de elementos.
El teorema original lo cumplen todos los grupos, su inversión sólo algunos, los cíclicos entre ellos.
Ahora estamos en condiciones de demostrar un terorema interesante y muy sencillo, que afirma que Si el orden de un grupo es primo, entonces dicho grupo es cíclico
Lo demostramos:
Sea o(G)=p, con p primo.
Sea a un elemento de G, diferente del elemento neutro. H=[a] es un subgrupo generado por a, y su orden, por el teorema de Lagrange será divisor de p. Dado que p es primo y no puede ser o(H)=1 pues a no es el neutro, entonces necesariamente o(H)=p, con lo que H=G, y G=[a].
Con esto terminamos nuestra incursión en los grupos cíclicos. La teoría de grupos es una rama del álgebra muy abstracta. Normalmente un libro sobre este tópico es un tocho de cientos de páginas sin ilustración alguna. No obstante, y dada la belleza del asunto es evidente una vez más que la belleza de la matemática no está en las ilustraciones...
Salvo los preliminares de la teoría, el resto en profundidad es para verdaderos especialistas. Felices ellos que están en disposición de saborear tales frutos.
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HACE UN AÑO hablábamos de la matemática de la música. En una serie de tres post explicábamos los motivos por los que las notas musicales son siete (do,re,mi,fa,sol,la y si), doce si tenemos en cuenta sus correspondientes alteraciones; y no treinta o dieciocho.